Palabras que te delatan
La misma cosa, 22 formas de llamarla. Y detrás de cada una, casi siempre, una historia: un inventor húngaro exiliado, una isla del Mediterráneo, una lengua indígena que sigue viva en tu cocina.
Palomitas, pochoclo o cotufas
La etimología más repetida de «cotufa» es imposible: la palabra ya existía en 1603.
Boli, birome o esfero
Un periodista húngaro que huyó del nazismo dejó su apellido dentro del idioma de dos países.
Guagua, colectivo o camión
La empresa que supuestamente dio nombre a la «guagua» nunca existió. La palabra es 60 años anterior.
Frijoles, porotos o caraotas
Cuatro lenguas distintas para la misma legumbre: quechua, árabe andalusí, una lengua caribe y el latín.
Vaqueros, mahones o pitusa
Los «mahones» puertorriqueños llevan el nombre de una isla del Mediterráneo.
Plata, guita o pisto
Una montaña boliviana, una moneda de cobre del siglo XVII y una cuerda de atar fajos.
Resaca, guayabo o chuchaqui
Ecuador y Bolivia usan la misma palabra sin saberlo: en quechua significa «seco».
Chamaco, chamo o gurí
El náhuatl y el guaraní dejaron etimologías sólidas. «Chamo» y «patojo» siguen siendo un misterio.
¿De qué país suenas tú? Dieciséis palabras y te lo decimos.
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